Campamento celta

Ensaidumela (el que saluda con fuego), patriarca celtíbero, alcanzó la península ibérica en el año 150 a.C. Cuenta la leyenda que era tal su sed, que se bebió un río en cuanto llegó a la meseta. Se asentó en la sierra de Gredos y repartió sus posesiones y terrenos entre sus seis hijos: Beowulf, Vercitórix, Bereor, Dunedai, Eikebor y Bagarok.

Casi dos mil años después, los descendientes de Ensaidumela se batirán por fin en un duelo final contra los pieles sucias. Es esta una batalla tan difícil que solo el clan más aguerrido de todos ellos se hará con el botín y las tierras de su ancestro. Contarán para ello con la inestimable compañía del bardo.

Traducimos al español los dos párrafos anteriores. Cuarenta chavales de 4º, 5º y 6º de primaria se reunieron en Hoyos del Espino, Ávila, para celebrar el mejor campamento nunca antes imaginado. Cada día fue una aventura para todos: deportes, pozas, ceporrete, juegos… El campo era nuestro y lo fuimos transformando a nuestro antojo en un campo de batalla, una fortaleza, una cárcel de máxima seguridad, un corredor de la muerte… Todo ello gracias a la metamorfosis de los mayores, que hacían de cada juego una aventura.

El albergue nos dio cobijo en las noches y el restaurante nos llenó el estómago de buena comida, pero el resto del día -gorra en la cabeza, garrafa en mano y crema solar bien distribuida-, lo pasamos buscando tesoros, saltando de pino a pino, corriendo tras un frisbee, asaltando el aligator o rezando, ¡que también dio tiempo!

En fin, una simpática aventura que nos costó terminar y de la que todos acabamos agotados. Te dejamos un vídeo con los mejores momentos. ¡Disfrútalo!

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