Comenzamos un nuevo curso con todas las pilas cargadas. Esta vez lo hacemos a lo grande, con una convivencia de día y medio en Ávila, en casa de los López Ríos, que tan inconscientemente amablemente nos prestaron la casa.

Salimos a las 18h del sábado desde Los Olmos, nada más acabar las clases. Pudimos «disfrutar» de un extenso tráfico hasta el kilómetro 50 de la A6… pero lo importante era llegar, y así lo hicimos.

Una vez allí, cada uno eligió su sitio para dormir o al menos, para situar el saco de dormir, y nos fuimos directos a la piscina. Tras la cena, decidimos que lo mejor sería ir y conquistar la muralla de Ávila, y rebozarnos por su colinas llenas de césped.

9:00am, toca despertar y rápidamente turnos de duchas para después desayunar. Nos retamos un rato después en la cancha de fútbol para un partido de sala en el que imperó el desatino y los porteros que se dejaban meter casi todo… el resultado fue un 6-7 muy igualado.

De nuevo en la casa, todos ayudamos a poner la mesa mientras Fernando Santos nos hizo unos macarrones al horno que se nos caían los ojos de la buena pinta que tenían, y los pronósticos eran ciertos: repetimos todos hasta que se acabó la fuente y quedamos saciados.

Por último, y antes de coger el coche e ir a Sonsoles, pudimos pegarnos unos tiros con las pistolas de Airsoft. En el último juego, fueron los terroristas los grandes fracasados, ya que los buenos lograron salvar al rehén.

Ya en Sonsoles, y dispuestos para escuchar Misa de 18h, una boda y un cambio de horarios en las Misas del sábado nos chafó el plan. No nos quedó otro remedio que volvernos sin más a Madrid (nuestro gozo en un pozo).

Gran convivencia, una vez más, y no será la última; esto solo es el principio….

 

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