El reverso tenebroso

El reverso tenebroso

Llegamos al club. Me tapan los ojos. No se ve, pero se oye: música tenebrosa, gritos y aullidos. Se huele el miedo; incluso se saborea. Se palpa el ambiente tenso. Poco tardaron en destaponar ese primer sentido para asistir a un espectáculo de horrores. Nada era lo que parecía en Mizar este sábado.

Se oye el órgano al fondo y el guía nos dice que adelante a través de señas. En todo el recorrido no le oímos articular palabra alguna. El conde, un tal Drácula, se puso como una fiera cuando le interrumpimos en su cita musical vespertina. A dos palmos, con constantes golpes de voz que nos atronan los tímpanos nos recita los horrores que habremos de padecer por haberle importunado: un enfermo poseso por un espíritu eslovaco que echaba espumarajos por la boca, un biólogo trastornado y su obsesión por alguien ausente.

Más adelante, más abajo -más profundo y oscuro-, el carnicero nos hizo pasar el peor trago del pasaje. Prefiero no hablar de ello. A partir de ahí, un ejército de fantasmas, criaturas monstruosas y seres fantasmales nos obligaron a hacer un recorrido laberíntico que parecía no tener fin. A la salida, el cementerio. Decenas de zombies acudieron al reclamo de sangre fresca. Pudimos zafarnos del camposanto y reunirnos con el siniestro guía tras un rocambolesco espectáculo de guiñoles. El hombre de la maza esperaba al final del pasillo y, tras él, la salvación. La salida, el aire fresco y la quietud de una noche de invierno. Todo había pasado.

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Batalla campal en Mizar

Batalla campal en Mizar

Dos banderas que defender, una base que asaltar, humo, ruido y barricadas. Munición, mucha munición y armas de diverso calibre. Los pasillos y las salas del club, que poco antes fueron testigos de una charla amistosa se tornaron en campo de batalla para catorce soldados.

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Los médicos tuvieron que ingeniárselas para salvar a la ingente cantidad de heridos que se apilaban en el largo pasillo. Las órdenes de los capitanes se hacían ininteligibles en el fragor de la batalla y las trincheras se convirtieron en un sólido refugio frente a la metralla enemiga. Al final todo quedó en tablas. El ejército azul y el rojo firmaron la paz tras dos horas de guerra sin cuartel.

 

Gala de las Estrellas 2015

Gala de las Estrellas 2015

Estas han sido las películas concursantes en la Gala:

Os dejamos una galería de la Gala de las Estrellas 2015: All of the stars

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¿A setas o a tirachinas?

¿A setas o a tirachinas?

Un día nublado, perfecto para recoger setas. Nacho nos acompañó en nuestra búsqueda de este delicado manjar de la naturaleza. Nos quedamos, como quien dice, con la miel en los labios. Ni rastro de Bolletus en toda la sierra de Guadarrama. Si había alguno se escondió muy bien a los ojos expertos de Teo. El pobre Javi no hacía más que recibir un no por respuesta cuando alertaba emocionado de un nuevo hallazgo. Aprendimos toda la variedad de setas venenosas y otras que aparentaban ser buenas. Por lo visto toda variedad tiene su falso amigo.

Paramos para comer después de haber atravesado un prado de vacas paciendo pacientemente. Sebas transportaba una piedra para que le hiciera de cojín, aunque aún nadie entiende el por qué… Jaime fue el primero en abrir bocado, se ve que tanta y tan infructuosa búsqueda le había abierto el apetito. A él y al otro Jaime y a todos en realidad. Fue tras el postre cuando Nacho sacó de su mochila la poderosa arma: un tirachinas capaz de perforar una lata y, aunque no lo comprobamos, de tumbar a un hombre sin darle opción a levantarse después.

Improvisamos un campo de tiro tras una segunda redada en busca del fúngico elemento. Había armas para todos, aunque no todos consiguieron dar al blanco. En sus marcas, apunten, ¡canica va!

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Un rayo de sol

Un rayo de sol

Aunque cantaramos la canción, el sol se hacía de rogar las primeras horas de nuestra convivencia en la Costa del Sol… ¡qué paradoja! El primer día comimos una paella estupenda en casa de los padres de Pablo, en Granada. Nos dio tiempo a darnos una vuelta por el reino Nazarí, rozar Sierra Nevada y admirar de lejos la Alhambra. Pero nuestro destino estaba en la costa. Ya se hacía de noche cuando divisamos Mijas, el lugar que nos acogió por tres días. La primera noche acabamos dormidos (Jaime el primero) frente a una pantalla en la que varios dinosaurios se peleaban. Tan cansado fue el viaje.

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Amaneció un nuevo día y no llegábamos a ver el mar con la densa niebla que nos envolvía. ¡Cambio rápido de planes! Estuvimos en Puerto Banús viendo yates, coches de lujo y hasta helicópteros. Tras un chapuzón climatizado (aún hacía rasca) nos pusimos a comer con una tarde gris en perspectiva. Pero acabar el postre y brillar el sol fue todo uno. No tardamos ni un minuto en plantarnos en la furgo. Nos brilló el sol en la playa de Cabopino y vaya si lo aprovechamos. ¡Desde el primer hasta el último rayo! Jugamos al voley playa, nos bañamos en el mar, hicimos la estrella de Mizar en la arena… y la destrozamos a base de petardos gracias a la pericia de Félix.

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Nos quedaba una noche épica de Monopoly. Miguel nos llevó a todos a la bancarrota y Javi no se lo podía creer. Ya se acababa nuestro viaje y la mañana del lunes nos respondió con una lluvia acorde a nuestro ánimo. Tras otra parada en Granada para ir a Misa, emprendimos nuestro camino a Madrid sin más incidentes que los ronquidos de Pópez.

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